19/07/2017

Anécdotas médicas generadas por una comunicación… particular

Por admin

En el presente mes de julio la Sociedad Colombiana de Pediatría cumplió 100 años de existencia y celebró en Cartagena “El Congreso del Centenario“, trigésima versión del Congreso de Pediatría, que reunió a miembros de este sector, y en el que se presentó el libro Cien Anécdotas de los Pediatras Colombianos*

Las anécdotas son muy diversas, las hay cómicas, tiernas, sumamente tristes, nostálgicas y otras que reflejan cómo en la práctica los pediatras se hacen más expertos y más humanos.

De todas las historias, llamaron mi atención aquellas en que la Comunicación entre pediatra, paciente, los padres del niño(a) y sus colegas, da paso a una situación anecdótica.

Por ejemplo, se plasman algunas experiencias en que la atención médica a niños indígenas o extranjeros se dificulta cuando sus madres no hablan español, cuando los niños con su inocencia y humor reaccionan de manera original o cuando los pediatras, por efectos de la rutina o los tecnicismos olvidan ser empáticos o utilizan términos que no siempre son bien recibidos e interpretados.

La lectura del libro causó en mí gracia y reflexión, por eso quise compartir algunos textos breves con los lectores del blog, esperando que también sonrían con ellos y consideren la importancia de mantener una comunicación efectiva en situaciones tan corrientes como una visita al médico.

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# 39. Doctores, a ordenar con claridad

Un adolescente sufrió un episodio de insuficiencia renal aguda de tipo prerrenal. En su etapa de mejoría, en la fase poliúrica, cambiaron la restricción de líquidos y le comentaron al paciente: “Estás mejorando mucho”, a lo cual el paciente comentó entonces: “Doctor, ¿será que ya puedo dejar de tomarme la orina?”.
El doctor comentó extrañado: “¿Quéééé?”. -“Sí, doctor, la auxiliar de enfermería me está haciendo tomar la orina” -expresó el paciente-. Le preguntaron a la auxiliar y ella confirmó lo dicho por el paciente y le mostró la historia donde estaban las instrucciones escritas: “Tomar sólo la mitad de lo que orine”.

Autora: María Beatriz Mesa Restrepo, Medellín.

 

# 58. ¡Ojo! con el lenguaje

Daniel, un niño de 5 años, fue a consulta con su madre a la Clínica Noel porque tenía un síndrome gripal. Cuando le estaba dando las explicaciones a la madre, le dije: “Para manejar al niño sería bueno darle líquidos al clima, abrigarlo bien, etc.”; motivo por el cual Daniel me interrumpió y me dijo: “Doctora, yo no soy un carro”, por lo cual yo le pregunté: “¿Cómo así?”, y él me respondió: “Es que solo los carros se manejan”. Entonces yo le contesté que tenía toda la razón y me dio una gran enseñanza.

Autora: Ana Cecilia Correa Hernández, Medellín

 

# 86. Una prescripción poco clara

Jenny y Juan, adolescentes de 16 y 15 años, asistieron a un taller de puericultura para aprender sobre la crianza de su hija Violeta, de 3 meses de nacida. Durante la entrevista, ambos se mostraron muy participativos, amorosos e interesados en el bienestar de su bebé.

Cuando se les preguntó si habían planeado tener a la niña, el joven padre, muy preocupado, respondió: “No, no queríamos tener hijos. Doctora, no sé qué pasó, pues yo me tomé las pastillas anticonceptivas todos los días y a la misma hora tal como nos dijeron en la clase de sexualidad del colegio, pero igual, ¡no sirvieron!”

Autora: Nubia Farías García, Bogotá

 

# 62. ¡Ojo! con el lenguaje médico

Durante el proceso de la anamnesis con un niño de 7 años en mi consultorio, inocentemente le pregunté: “¿Te ha dolido en los últimos días tu barriga?”. A lo que el niño con toda calma me respondió: “Perdone doctor, pero barriga tienen son los animales, los humanos tenemos es abdomen y quiero decirle que en los últimos días mi abdomen no me ha dolido”.
Ya ajusté mi forma de interrogar, pues ya me había pasado que alguna vez le pregunté a otro niño: “¿Tienes pipí?”. A lo que me respondió: ” No doctor, yo lo que tengo es pene”.

Autor: Juan Fernando Gómez Ramírez, Medellín

 

# 38. Lo que se aprende de los grandes maestros

Yo hice mi primer año de residencia en la Universidad del Valle, donde tuve la oportunidad de aprender a atender los niños recién nacidos con la calidad y el compromiso ético al lado del doctor Humberto Rey.

Ya en Medellín, tuve que pasar toda la noche al lado de un niño que nació muy pequeño y apliqué todo lo aprendido en Cali. En la entrega de turno uno de los profesores me dijo: “¿Y le dedicaste tanto tiempo a esa ratica?”, lo cual, no sólo me enfureció para iniciar una larga discusión con el docente, sino que, además, reafirmó mi vocación de servicio con todo niño al que pudiera ayudar, independientemente de criterios alejados de la ética y la profesionalidad.

Autor: Gabriel Álvaro Posada Díaz, Medellín

 

Como la doctora María Beatriz Mesa lo menciona en el libro, “la comunicación es importantísima en la medicina”. Esto porque además de generar empatía, confianza y seguridad entre el médico y los pacientes, favorece la curación: “Si nosotros no le entendemos a una mamá podemos errar en el diagnóstico, incluso en el tratamiento, y podemos poner en peligro la vida de un niño y, viceversa, si el cuidador no nos entiende o no entiende nuestra letra”. A la caligrafía, se le suman las palabras y conceptos susceptibles de diversas interpretaciones, dependiendo del contexto y las particularidades de las personas implicadas en la situación comunicativa.

 

Referencias:

*CIEN ANÉCDOTAS DE LOS PEDIATRAS COLOMBIANOS. Sociedad Colombiana de Pediatría. Cien años comprometidos con la infancia (1917 – 2017). Juan Fernando Gómez Ramírez, editor.

 

Foto portada: “Doctor and the doll” por Norman Rockwell.

 

El contenido de este post es de mi autoría y/o es una recopilación de distintas fuentes.

 

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