Los rumores… no importan si se dan en el ámbito organizacional, en comunidades más grandes o en ciudades enteras, todos se generan por factores psicológicos y sociales específicos. Esto según Cass R. Sunstein, prestigioso jurista estadounidense, funcionario de la administración Obama y autor de Rumorología, libro que llamó mi atención en estos días, en parte por los lamentables acontecimientos ocurridos el pasado sábado 17 de junio en un centro comercial de Bogotá.

Esta tragedia, ocasionada por la explosión de un artefacto en un baño de mujeres, generó una tormenta de rumores a tan solo pocos minutos después del suceso, no sólo por las personas que transitaban el sector, sino por los usuarios de las redes sociales, los informativos de medios masivos de comunicación y por figuras públicas (basta ojear la cuenta @Centro_Andino y el hashtag #BogotáEstoyContigo en Twitter).

Dado que las autoridades aun se encuentran realizando las investigaciones y análisis técnicos pertinentes para definir a los responsables y móviles del hecho, la opinión pública desconoce exactamente qué sucedió, por qué y a manos de quién; pero desde el primer momento, en los rumores difundidos figuraron como posibles autores del supuesto acto terrorista (también se mencionó la probable explosión de una tubería), el Movimiento Revolucionario del Pueblo -MRP-, el Ejército de Liberación Nacional -ELN- o una de sus disidencias, el Clan del Golfo, e inclusive se habló de “extremistas de la Universidad Nacional” y de maniobras oscuras de los contradictores políticos del gobierno actual.

Frente a estos fenómenos, Rumorología pretende dar explicación a cómo se difunden las falsedades, por qué muchas veces las creemos y qué se puede hacer contra ellas.

PortadaRumorologia

Según Sunstein, y refiriéndose a ejemplos reales, los rumores falsos o engañosos son especialmente problemáticos debido a las consecuencias y perjuicios que pueden causar a los individuos (cuando se genera una falsedad contra su vida personal, profesional o su intimidad, lesionando así su reputación), a las instituciones o empresas, a las sociedades y hasta al orden nacional, la economía o la democracia.

Quiénes originan los rumores, cómo y por qué

Quienes originan los rumores, o “propagadores”, lo hacen de manera intencionada con el propósito de favorecer sus intereses particulares al llamar la atención hacia sí mismos, promover o generar daño a una causa o persona, sobretodo a celebridades, sacar partido de una situación o simplemente para atraer lectores a una página web y ganar dinero, lo que es muy común en la actualidad.

rumores famosos

Los propagadores generan rumores sacando determinados incidentes fuera de contexto para que al difundirse parezcan una realidad evidente o una generalidad, alentando impresiones incorrectas, o simplemente divulgando informaciones inventadas de forma descarada y sin ninguna base.

Luego, los rumores se difunden de dos formas diferentes pero que se solapan: las cascadas sociales y la polarización de grupos. La cascada empieza cuando en un primer momento un grupo de individuos influyentes, o líderes, dicen o hacen algo y otros siguen sus pasos.

<<Si la mayoría de la gente que conocemos cree un rumor, nosotros también nos inclinamos a creerlo. A falta de información propia, aceptamos las opiniones de los demás. Cuando el rumor está relacionado con un tema del que no sabemos nada, somos particularmente propensos a creerlo>>

Por otra parte, la polarización se da cuando un grupo de personas con afinidades intelectuales al reunirse y conversar acaban defendiendo y reforzando sus creencias, y tal vez pasen de ser posibles creyentes de un rumor a estar seguros de la veracidad de éste.

<<Los efectos de cascada o de polarización pueden asegurar que redes completas de gente, o incluso poblaciones numerosas, sepan de la existencia de un incidente y lo tomen como representativo de una persona o de una vida como un todo>>

Pero ¿por qué creemos los rumores incluso cuando estos son absurdos y nosotros sensatos?

Para Sunstein hay factores que facilitan que creamos rumores y que los propaguemos; estos son las creencias previas, como los prejuicios, la información con que contemos (muchas veces verdades parciales), y los valores y motivaciones propias. Además, ciertos rumores son más fáciles de difundir si provocan y respaldan emociones primarias fuertes como el miedo, la indignación o la repulsión.

<<El éxito o el fracaso de los rumores depende en gran medida de las convicciones previas de la gente. Muchos de nosotros estamos predispuestos a aceptar ciertas afirmaciones perjudiciales sobre cargos públicos o instituciones importantes. Aceptar estas afirmaciones como una verdad tal vez ofrezca algún tipo de alivio emocional o tal vez refuerce nuestras inclinaciones previas, y, en ese sentido, reduce la disonancia cognitiva, o bien se corresponde con nuestros deseos. Otra gente, con una predisposición favorable hacia esas personas o hacia esas instituciones, es propensa a rechazar esas mismas declaraciones porque les producen malestar o disonancia cognitiva>>

Así mismo, la coyuntura o condiciones sociales del momento favorecen la proliferación de los rumores; si un grupo se encuentra en circunstancias difíciles o de peligro, sus miembros, enfadados o preocupados, querrán hacer responsable a alguien.

<<Cuando se avecina una amenaza u ocurre un acontecimiento terrible, los rumores son inevitables. La mayoría de las personas no tienen la posibilidad de saber, a partir de un conocimiento personal o directo, por qué se ha estrellado un avión, por qué han asesinado a un dirigente, por qué ha tenido lugar un acto terrorista o por qué la economía ha empeorado repentinamente. Tras la desgracia de una crisis aparecerán numerosas especulaciones>>

<<Ciertos “timos” de Internet eran mucho más efectivos hace diez años que hoy en día. Cuando usted lee que ha ganado 100 millones de dólares en la lotería o que alguien en Kenia ha heredado 524 millones de dólares y quiere compartirlos con usted, lo más probable es que no lo crea, incluso si una década antes tal vez hubiera pensado por un instante: “¿Es posible?”>>

Por otro lado, Sunstein afirma que muchas personas parecen aceptar los rumores no porque en realidad crean en ellos, sino para ganarse la simpatía de los demás. El autor llama esta tendencia Conformismo y cuenta cómo en comunidades muy cerradas los rumores falsos se pueden consolidar con persistencia porque la gente prefiere evitar sanciones sociales.

Qué hacer contra los rumores

El principal propósito de Rumorología es generar una reflexión sobre la necesidad de disuadir o reducir el riesgo y consecuencias de los rumores falsos; y aunque hay estrategias usadas comúnmente, como la corrección (que es desmentir oficialmente el rumor), estas no siempre resultan exitosas sino más bien contraproducentes, pues buena parte de la audiencia tendrá ideas como “¿Por qué desmentirlo si no es verdad?”, “Nunca crean nada hasta que lo desmientan oficialmente” o creerán frases populares como “Cuando el río suena piedras lleva”.

Dado que con las correcciones y las refutaciones queda la sospecha de que los rumores tienen una pizca de verdad, y además es dudoso de que éstas en efecto lleguen al público deseado, Sunstein menciona el efecto disuasorio del Derecho y las Leyes, pero aclara que esta vía no es la ideal pues a menudo choca contra la libertad de expresión.

<<Si temen pleitos, los denunciantes, los expertos, los periodistas y los blogueros tal vez mantengan sus dictámenes y opiniones en silencio. Las restricciones severas a las difamaciones, por ejemplo, pueden impedir que se hable de figuras y asuntos públicos, de forma que se dañaría seriamente el debate democrático>>

En este sentido, Sunstein pone a consideración tres propuestas para proteger tanto los derechos legítimos de quienes se expresan, mientras se ofrece protección a quienes podrían ver perjudicadas sus reputaciones por las falsedades y a todos los que se ven afectados por la desinformación.

  1. Debería haber un derecho general para pedir rectificaciones después de que se demostrase de manera evidente que una afirmación es falsa y perjudicial.
  2. En el ámbito de Internet, las personas deberían tener un derecho a “avisar y retirar”. Quienes administran sitios web deberían estar obligados a retirar las falsedades después de que les avisaran.
  3. Las limitaciones en los daños y perjuicios y las listas de difamadores podrían ser de gran ayuda para promover los valores de la libertad de expresión, a la vez que garantizarían una medida de disuasión.

Pasando al ámbito organizacional, una de las vías más efectivas para disuadir el rumor es brindar información clara y oficial a la audiencia en cuestión. Si la audiencia son los colaboradores internos de la empresa, es muy positivo compartirles información sobre los planes y estrategias, problemas, situación actual, tendencias, amenazas, oportunidades… para generar así una cultura de confianza, responsabilidad y compromiso.

En palabras del célebre escritor experto en Gerencia, Ken Blanchard:

<<People without accurate information cannot act responsibly; people with accurate information feel compelled to act responsibly>>

Algunas frases destacadas de Rumorología:

  • “A menudo la verdad no llega a sobreponerse a una mentira”
  • “Lo rumores se seleccionan y se retienen en el entorno social basándose en parte en la capacidad para llegar a los sentimientos que comparten los individuos”
  • “La era de Internet ha propiciado una mayor facilidad para divulgar rumores falsos o engañosos sobre casi cualquier persona”
  • “En un mundo con el efecto cascada, la polarización de grupos y la asimilación tendenciosa, las refutaciones y, en mayor medida, las correcciones a veces demostrarán ser ineficientes”

Quienes deseen profundizar en las tres propuestas de Cass R. Sunstein y en los diferentes factores que posibilitan los rumores, podrán encontrar Rumorología en diversas librerías físicas y virtuales, como: CasaDelLibro.com, Books.Google.com y Amazon.es

Imagen destacada: vietnampeoplelandscape en Pixabay

Imagen portada Rumorología.

El contenido de este post es de mi autoría y/o es una recopilación de distintas fuentes.

 

También te puede interesar: