En casa de comunicadora y lingüista los libros sobre comunicación y estudios del lenguaje abundan; rebuscando en nuestra biblioteca encontré la tesis de la Maestría en Lingüística Española del Instituto Caro y Cuervo de Julio Bernal Chávez, Doctor Philosophiae (et futurae maritus meus): “Hacia un Modelo Discursivo de Asertividad”.

Al ojearla me topé con la palabra Omoiyari, esta expresión japonesa de inmediato captó mi atención ¿Qué tenía que ver con la Comunicación Asertiva?… Todo.

Según el documento, la lingüista polaca Anna Wierzbicka en sus estudios sobre los guiones culturales japoneses identifica el ideal del Omoiyari  como “la habilidad y disposición de sentir lo que los otros están sintiendo, de experimentar vicariamente el placer o el dolor que ellos están experimentando y ayudarlos a satisfacer sus deseos… sin decirlo verbalmente”

<comportamiento empático se traduce en guiones culturales así:

  • Es bueno no decir a otras personas todo lo que pienso
  • A menudo es bueno no decir nada a otras personas
  • Cuando quiero decir algo a alguien, es bueno pensar algo como esto antes de decirlo
  • Es  bueno no decir a otras personas todo lo que pienso, algo malo podría suceder por eso
  • Si digo muchas cosas a la gente, la gente puede pensar algo malo por eso
  • Cuando quiero que alguien sepa lo que siento, no tengo que decírselo a esa persona… puedo hacer alguna otra cosa
  • Es bueno si puedo saber lo que otra persona siente/ piensa/ quiere, esa persona no tiene que decirme nada>>

Continué mi búsqueda sobre Omoiyari y encontré que Omoi significa “consideración por los demás” y Yari, del verbo yaru, enviar algo a los demás. En español se podría acercar a las palabras Compasión o Empatía, aunque estos conceptos no reúnen todo su significado, que además es una forma de pensar y de actuar.

Una forma de pensar

Omoiyari se puede considerar como una forma de inteligencia social. Es la elección consciente de examinar la perspectiva del otro sin juzgar al otro ni a uno mismo. Las diferencias son aceptadas y apreciadas sin etiquetarlas como buenas o malas.
 

Una manera de actuar

Actuar con Omoiyari no es centrarse en uno mismo (de manera egoísta), ni en el otro (de manera altruista), sino en el nosotros (en interdependencia).

Cuando actuamos con Omoiyari aprendemos y crecemos, al ponernos en la perspectiva del otro y al apreciar a los demás y sus ideas.

Omoiyari mejora nuestra comunicación y relaciones sociales (pareja, familia, amigos, clientes, equipo de trabajo…), pues dejamos de ver las diferencias como una barrera que lleva a malentendidos, a falta de confianza y a conflictos, para verlas como oportunidades de aprender y encontrar soluciones en conjunto.

De acuerdo a la consultora en Omoiyari Danaë Huijser, los beneficios de pensar y actuar en esta sintonía son…

  • Trabajo en equipo más efectivo
  • Comunicación más efectiva
  • Mejor toma de decisiones
  • Mejor liderazgo
  • Menos conflictos
  • Mayores niveles de confianza
  • Satisfacción laboral más alta
  • Mayor compromiso laboral
  • Niveles de motivación más altos
  • Mayor creatividad e innovación

La buena noticia: Omoiyari se puede aprender teniendo en cuenta estos tres procesos.

1. Conciencia o sensibilización

Para beneficiarse de la diversidad de percepciones, primero hay que estar consciente de nuestra propia diversidad.

2. Apreciación

Cuando aprendemos que nuestra manera de hacer o ver las cosas no es la única posible, empezamos a apreciar las diferencias y a aprender unos de otros.

3. Autenticidad

Apreciar las diferencias no implica que debamos adaptarnos a ellas; es necesario mantenernos auténticos para beneficiarnos de las diferentes fortalezas.

Este concepto resulta tan positivo que incluso tiene canción, su letra y video nos presentan claramente el espíritu de Omoiyari

La invitación hoy es que nos abramos a Omoiyari y procuremos darle cabida en la relaciones con quienes nos rodean.

Domo arigatou!

 

También te puede interesar:

 

Referencias:

El contenido de este post es de mi autoría y/o es una recopilación de distintas fuentes.

Foto: Hans en Pixabay.com